Cada día se tiran toneladas de alimentos a la basura, alimentos que en la mayoría de los casos son aún aptos para su consumo. Mientras esto ocurre más del 20% de la población de nuestro país se encuentra bajo el umbral de la pobreza, y depende de ayudas sociales para cubrir sus necesidades básicas, entre ellas las alimentarias.
El proyecto de Gestión Comunitaria de los Alimentos Rechazados busca la redistribución, a nivel local, de los productos no aptos para su venta en supermercados, mercados…entre personas con dificultades y/o a aquellas que creen en la necesidad de llevar a cabo un consumo responsable. Los alimentos se distribuirían a precios bajos y/o de forma gratuita, el dinero obtenido con la redistribución se invertirá en proyectos de lucha contra el hambre en los países en vías de desarrollo.